El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, aseguró que su país no intervendrá en una guerra contra Irán, pero que trabaja con sus aliados en un “plan colectivo viable” para reabrir el estrecho de Ormuz.
En una rueda de prensa del pasado lunes, Starmer destacó que reabrir el flujo marítimo en esta ruta es clave para estabilizar los mercados energéticos, por lo que ya sostiene conversaciones con sus alidos de Europa, el Golfo Pérsico y Estado Unidos. Sin embargo, aclaró que las estrategias no están encabezadas por la OTAN.
Starmer afirmó que, a pesar de que Londres está “tomando las medidas necesarias para defendernos a nosotros mismos y a nuestros aliados, no nos veremos arrastrados a una guerra más amplia”.
El primer ministro británico también anunció un paquete de apoyo de 53 millones de libras (unos 70 millones de dólares) para ayudar a familias de su país que son afectadas por el elevado precio del combustible, específicamente aquellas que dependen del gasóleo para calefacción.
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Las declaraciones surgen en respuesta a la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido a varios países —entre ellos Reino Unido, China, Francia, Japón y Corea del Sur— a movilizar fuerzas navales para reabrir el estrecho.
El estrecho de Ormuz es una vía estratégica por la que transita casi una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Su bloqueo por parte de Irán ha elevado los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril.
Fuente: La Jornada